miércoles, 9 de julio de 2014

Una y otra sorpresa


Vivir la vida al máximo, disfrutar cada minuto. Antes del minuto 30 de partido Brasil ya cae 5-0 frente a Alemania, cómo no entender las lágrimas de niños y adultos en el Mineirão. El pentacampeón del mundo y anfitrión, a estadio lleno, no tiene respuesta alguna ante el ataque alemán. Falta una hora de partido, 60 minutos de sufrimiento puro. El disfrute, la felicidad, las sonrisas se fueron desvaneciendo con cada gol alemán; “¡Por favor que termine esto!” pero cayó un sexto.

Y también un sétimo.

La fiesta brasileña terminó antes de tiempo. El sábado pasado la selección de Costa Rica terminó su camino mundialista eliminada mediante los penales; la clasificación estuvo cerca, el papelón ni se asomó. La comunión entre brasileños y ticos era evidente, la manera de mirar las cosas, el Pura  Vida, el disfrute, el país más feliz del mundo; pequeño pero siempre con excusas para celebrar.

Mientras continúa la semifinal, acá en Costa Rica la sele está a punto de llegar. Euforia y fervor patrio al máximo, si alguien ve esto cree que salimos campeones del mundo; pero en realidad estamos celebrando nuestra mejor participación de la historia; para nosotros un quinto lugar, para FIFA un octavo. Se acaba el partido y aquí la celebración está apenas iniciando.



Vivir la vida al máximo, disfrutar cada minuto. Costa Rica es Pura Vida, es pura fiesta, celebra con sus héroes y vive la vida al máximo, nadie mira el reloj. Sólo puedo imaginar que pudo ser del país si tuviéramos nuestro pase a semifinales.

Los ticos tenemos altas expectativas cuando se habla de futbol aunque también mil excusas y justificaciones para cuando las cosas no salen como esperamos, la verdad no estamos tan acostumbrados a ganar. Brasil es la otra cara de la moneda, no está habituado a la derrota, y menos tan estrepitosa. De pronto nos trajimos la felicidad de Brasil y a los brasileños se les vino el mundo encima, se les acabó el sueño del ‘Hexa’, se quedaron sin otro equipo para apoyar; es para no encender la tele, ni ver los periódicos o las noticias en internet.

En Brasil hubo una comunión especial, y hoy mientras ellos la pasan mal solo queda esperar que el tiempo que necesiten para olvidar esto se les pase rápido, invitarlos a encontrar otra excusa para celebrar, para poder disfrutar cada minuto y para volver a vivir Pura Vida.

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